Astrología evolutiva y de autoconocimiento
- Carrera de Astrología
Fundación CABA
Nací en Pamplona, Navarra, en los maravillosos años 80, rodeada de naturaleza. De niña era tremendamente tímida. Me costaba ocupar espacio, mostrarme y hacer oír mi voz.
Con los años fui dando permiso a otras partes de mí para salir. Esa energía más expansiva, valiente, creativa y directa siempre había estado ahí; simplemente necesitaba dejar de contenerla.
Y quizá por eso hoy me interesa tanto una pregunta: ¿quién eres cuando dejas de intentar ser quien aprendiste que debías ser?
De joven quería estudiar Arte, pero terminé siguiendo un camino que encajaba más con lo que se esperaba de mí que conmigo. Durante años me conté que la vida adulta era eso: elegir algo seguro, hacerlo bien, trabajar mucho y adaptarte.
A los 28 años trabajaba en el departamento financiero de una gran multinacional. Desde fuera parecía una buena carrera. Por dentro, yo sentía que aquel lugar me estaba apagando.
Primero llegó la ansiedad. Después el insomnio, los problemas digestivos, la falta de energía y la caída del cabello. Pensaba que era estrés y que simplemente tenía que aprender a soportarlo mejor.
Pero había una parte todavía más difícil de explicar: sabía que tenía algo dentro que no estaba utilizando. No conocía mis talentos, no había conectado con mi vocación y no sabía hacia dónde moverme.
“No puede ser que trabajar signifique vivir así.”
Los domingos ya aparecía el nudo en el estómago. El problema no era solo aquel trabajo: era que yo había construido una vida desde fuera hacia dentro, intentando encajar primero y preguntándome quién era después.
Empecé un camino de yoga, meditación, trabajo energético y autoconocimiento. Y en ese recorrido apareció la astrología.
Mi carta natal no llegó para decirme lo que tenía que hacer ni para darme una respuesta cerrada. Llegó como una brújula: un lenguaje con el que empezar a reconocer talentos, necesidades, patrones, contradicciones y partes de mí que llevaba años sin expresar.
También comprendí algo que hoy atraviesa todo mi trabajo: saber intelectualmente de dónde viene un patrón no significa que ese patrón ya esté integrado. A veces hay que trabajar más abajo: en el cuerpo, en el sistema nervioso, en la energía, en las creencias y en la forma en la que has aprendido a relacionarte contigo misma.
Ese proceso fue cambiando mi manera de tomar decisiones. Poco a poco dejé de construir mi vida alrededor de lo que parecía correcto y empecé a construirla alrededor de lo que tenía sentido para mí.
Me gusta una vida sencilla, minimalista y con espacio. Disfruto muchísimo de esas cosas que pueden parecer pequeñas: una casa tranquila, la naturaleza, una conversación larga, un desayuno sin prisa, mover el cuerpo o pasar tiempo cerca del agua.
Viajar es otra de mis grandes pasiones, pero no me interesa tanto ir acumulando lugares como entrar de verdad en ellos. Cuando conozco otro país me gusta observar cómo vive la gente, probar su comida, conocer sus costumbres y acercarme a su cultura desde dentro.
Y siempre termino buscando el agua. Me encantan el surf, el paddle surf, el buceo y, en general, esa sensación de estar en un elemento que te obliga a estar completamente presente.
Es uno de los lugares donde más fácil me resulta volver a mi centro y bajar el ruido.
Me atrae lo esencial: menos cosas, más espacio, más tiempo y más presencia.
Viajo para conocer otras formas de vivir, no solo para cambiar de paisaje.
Surf, paddle, buceo y prácticas que me devuelven al cuerpo y al presente.
Si miro mi propia carta, entiendo bastante bien esa mezcla que convive en mí. Tengo una presencia fuerte de fuego de Sagitario, Leo y Aries: expansión, iniciativa, movimiento, valentía, deseo de experimentar y una necesidad muy grande de vivir con verdad.
A la vez hay una parte profundamente Piscis y Neptuno: intuitiva, sensible, creativa, espiritual y muy conectada con lo simbólico, la energía y el agua.
Y junto a esas dos fuerzas hay un Saturno fuerte en mi Medio Cielo, que para mí se expresa en responsabilidad, compromiso, constancia, visión a largo plazo y la necesidad de dar estructura real a aquello en lo que creo.
Creo que esa combinación explica bastante mi manera de trabajar: puedo moverme en lo intuitivo y lo sutil, pero necesito que después exista un proceso, una estructura y una manera de llevarlo a la vida cotidiana.
Hoy acompaño a mujeres que quizá entienden muchas cosas sobre sí mismas y, aun así, sienten que alguna parte de su vida sigue bloqueada. Mujeres que saben que no quieren continuar exactamente como están, pero necesitan claridad, herramientas y un proceso que les permita volver a colocarse.
Lo que enseño y comparto no nace solo de la formación. Nace también de mi propia transformación, de todo lo que he tenido que atravesar, integrar y llevar a la práctica en mi vida. Para mí es importante acompañar desde un lugar vivido, no únicamente desde la teoría.
Llevo más de siete años acompañando a personas en procesos de autoconocimiento, cambio y reconexión con su propia energía, y esa experiencia también forma parte de la manera en la que hoy trabajo.
No porque todas tengan que vivir mi historia, sino porque conozco esa sensación de mirar tu vida y pensar: “esto ya no me representa, pero todavía no sé cuál es el siguiente paso”.
Muchas veces no necesitas inventarte una nueva vida. Necesitas descubrir quién eres debajo de todo lo que aprendiste que debías ser.
Llevo formándome de manera continua desde 2018. Mi forma de acompañar nace de años de estudio y práctica en disciplinas que me permiten mirar a la persona desde diferentes capas: astrología, cuerpo, sistema energético, meditación y creatividad.
Podemos ver dónde estás, qué sientes que sigue bloqueado y si mi forma de acompañarte encaja con lo que necesitas en este momento.
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